Invited post | Post invitado: Salvando a Cuchavira

El humedal de Cuchavira se encuentra en la franja periurbana de Sogamoso y se ve amenazado por la expansión urbana y la falta de apropriado manejo ambiental, según Samuel Pérez y otros ciudadanos y grupos sociales de este sector.

Por Samuel Pérez, Ing. Agrónomo Universidad Nacional, Presidente Junta de Acción Comunal Barrio El Oriente, Sogamoso. 

Cuchavira, vocablo Muisca que significa Arcoíris, es el nombre ancestral de uno de los humedales más importantes y hoy amenazados del área urbana de la ciudad de Sogamoso, conocido popularmente como humedal del cortes, pozo encantado o pozo bravo, está ubicado en los límites del Barrio El Oriente y el Barrio El Cortez y ha sido por siglos un ecosistema acuático que acompaña el territorio en su conformación hídrica, haciendo parte de la cuenca del rio Monquirá principal cuerpo de agua de Sogamoso y que a su vez hace parte de la cuenca del gran rio Chicamocha.

Con preocupación en los últimos años doy una mirada a este patrimonio ambiental y cultural de los Sogamoseños, ya que siendo habitante del sector que ocupa el mismo, durante toda mi vida he presenciado en carne propia su importancia en diferentes aspectos tales como el suministro de agua para riego, agua para consumo humano y animal, y hasta zona de lavandería de ropa; Además de su asocio con la tradición oral por medio de diversos mitos e historias que hilando más afondo se inscriben a la ritualidad del extinto asentamiento de la comunidad Muisca de Suamox y su templo del Sol que se halló desde su origen en el vecindario. Finalmente y luego de pasar por la academia y documentarme más a fondo, hoy puedo entender que su mayor importancia es la ecosistémica o ambiental, que desde una mirada científica básicamente nos indica que el humedal hace parte de una cuenca hidrográfica y sirve como soporte natural que regula el sistema hídrico que compone el territorio Sogamoseño, específicamente su sector urbano sur oriental.
Los humedales son ecosistemas estratégicos que revisten de vital importancia por sus servicios ambientales y juegan un rol crucial en el ciclo del agua para el mantenimiento de la calidad y regulación hídrica de las cuencas, desarrollan entre otras funciones la auto recuperación del ambiente por los impactos ocasionados en los periodos intensos de lluvias dando soporte a los acuíferos, los cuerpos de agua circundantes y en este caso en específico, dando regulación a las aguas que allí emergen y las aguas de escorrentía que por la topografía propia del lugar en temporadas de lluvias se depositan en sus suelos, disminuyendo su velocidad por acumulación y liberando controladamente en dirección al rio Monquirá, evitando así problemas de saturación de los sistemas de drenaje y alcantarillado e inundación de los barrios El Oriente, El Sol, El Cortez, Monquirá y la Florida.
Según la convención de Ramsar hay una gran cantidad de estudios que demuestran que la superficie y la calidad de los humedales siguen disminuyendo en la mayoría de regiones del mundo y en consecuencia, los servicios de los ecosistemas que los humedales proporcionan a las personas se encuentran en peligro. El municipio de Sogamoso no es la excepción a esta problemática debido a su comportamiento desordenado en cuanto a la expansión urbana, situación que viene alterando sistémicamente la estructura, composición y función de los humedales que se encuentran en esta área, se ha desencadenado en la modificación de la dinámica hídrica, la desaparición de hábitats por pérdida de biodiversidad y la disminución de importantes servicios ecosistémicos, además de los impactos y riesgos que las temporadas de invierno generan sobre las comunidades aledañas por el mal manejo de estos espacios.
En la actualidad y desde la última modificación del Plan de ordenamiento territorial (POT) de Sogamoso, surge una alarma en general para los humedales urbanos de la ciudad que se suma a los impactos ya generados por la adjudicación descontrolada de licencias de construcción a sus alrededores, esta es la delimitación sin soporte científico de las áreas reconocidas como de interés ambiental circundantes a cada uno de ellos, situación que afecta a los humedales urbanos de Cuchavira o Cortez, Manitas, Jorge Eliecer Gaitán y Piedra de Bolívar o el Recreo, este último humedal ni siquiera conto con ese reconocimiento. Citando a la política nacional de humedales creada en el año 2001, allí se contempla la expedición de un marco regulatorio que contemple estrategias de manejo y uso racional de los humedales soportada en la formulación de sus correspondientes planes de manejo ambiental, estos son instrumentos que sí podrían determinar los limites reales para su protección y por lo tanto es urgente el llamado de atención a las autoridades ambientales que para este caso serían CORPOBOYACA y la administración Municipal de Sogamoso, la cual incluso contempla el tema dentro de su plan de desarrollo en la Dimensión ambiental con el programa: “ecoeficiencia y sostenibilidad ambiental incluyente” proponiendo la caracterización de los humedales del municipio y la formulación del plan maestro de acueducto y alcantarillado, instrumentos que si se sacan adelante serían de suma importancia para articular las dinámicas hídricas naturales del territorio con el urbanismo de la ciudad.

Finalmente y de acuerdo al panorama presentado, es importante resaltar que partiendo de la iniciativa de las Juntas de acción comunal del barrio el Oriente y el barrio el Cortez, para el caso específico del humedal Cuchavira, se creó un frente de trabajo que ha venido siendo apoyado por diferentes movimientos sociales, tales como el colectivo “amigos del humedal Cuchavira”, la red de jóvenes de ambiente y la conformación de la veeduría ciudadana para la protección de los humedales de Sogamoso, espacio donde se fomenta la discusión y se plantean y ejecutan labores de recuperación y protección del humedal, además de venir haciendo frente a proyectos de expansión urbana que afectarían irreversiblemente el ecosistema como la posible construcción de la sede de la institución educativa Sugamuxi, en predios del humedal contemplada en el POT o la actual propuesta de la administración municipal que solicita modificar la destinación a la construcción del hogar del adulto mayor. Es claro que con estos proyectos de inversión sin el debido acompañamiento de un plan de manejo ambiental, no solo se afectaría el humedal sino además se podría poner en riesgo el futuro de estas estructuras y sus moradores, como ya lo vienen sufriendo en época de lluvias los proyectos de vivienda aledaños que no respetaron la naturaleza de estos predios y no le dieron la importancia que se merece el humedal, nuestro humedal Cuchavira.

Colaboración entre la Fundación Jischana Huitaca y la Universidad de Boyacá: gestión por la seguridad y soberanía alimentaria en el Municipio de Sogamoso

Por: Laura Herrera Pisco y Katherin Ojeda Dueñas, Universidad de Boyacá – Sede Sogamoso.

Para el año 2014 la fundación Jischana Huitaca ha venido trabajado temas de la gestión por la seguridad y soberanía alimentaria en el Municipio de Sogamoso con las veredas de Dichavita, Morca y Pedregal bajo, donde se encuentran personas que sin importar la edad hablan del campo con alegría y entusiasmo puesto que es quien les ha permitido tener comida en la mesa y en algunos casos educación para los miembros de la familia, en el año 2017 nosotras Laura Herrera Pisco y Katherin Ojeda Dueñas como estudiantes de la Universidad de Boyacá- sede Sogamoso del programa Administración de empresas, con la colaboración de la Docente Lina Otálora Gómez tutora del área de Proyección Social de la universidad desarrollamos con los campesinos diferentes talleres y capacitaciones en patrimonio cultural los  cuales  permitieron compartir ideas, valores y un sinfín de historias de cuando muchos eran jóvenes y  solían disfrutar y trabajar  más en su campo bello, historias  que surgen de sus actividades de aporcar y sacar  la papa que un Martes a la madrugada bajarían a vender, y de paso, a comprar la manteca y la harina que podrían consumir durante algún tiempo, mientras la otra cosecha se podía recoger. Historias que cuentan de los niños que se ven felices corriendo hacia la escuela de la vereda que abre las puertas para brindarles nuevos conocimientos, y desde luego de aquellos que siguen en la lucha por vender la “papita” a los sogamoseños, pero una papa de calidad “sin tanto químico y con sabor de tierra” como lo dice Don Rafael junto a Don Gustavo, Don Patricio y Doña Esperanza con más de 90 años de edad.

Hemos realizado un estudio de mercadeo que ha permitido obtener conocimiento de la aceptación de la agricultura orgánica, el precio asequible para la comunidad, la cantidad adquirida y la presentación, además de las preferencias de hierbas aromáticas, hierbas condimentarías, tubérculos y verduras en la población sogamoseña, con el fin de lograr satisfacción en los clientes y menor desperdicio en la producción de las comunidades.

A través de las diferentes actividades realizadas para este estudio observamos cómo la gente que no trabaja en el campo también desea y añora tener comida saludable en su mesa, esperando no dañar su salud y contribuir al campesino de su tierra, que no tenga que invertir en químicos y transporte para llegar a la plaza muchas veces a regalar su trabajo o a engañar al cliente con productos de sabor a químico.

Por otro lado, hemos tenido un contacto cercano con los campesinos lo cual nos ha permitido valorar y apreciar nuestra  cultura agrícola  que ha crecido tanto en esta región; ha sido un trabajo único y que ha aportado grandes valores, no solo en el aspecto intelectual sino afectivo y humano, dejando una huella intachable en el corazón y en la vida tanto de  nosotras como de cada una de las personas que han venido trabajando este proyecto para lograr sus metas y el sueño de poder comer sin químicos  o mejor dicho “comer papita con sabor a tierra”.